El momento en que una persona comienza a sufrir una pérdida de audición condiciona la manera de relacionarse y comunicarse con los demás. En el siguiente artículo descubrirás las posibles causas de la sordera prelocutiva y la sordera postlocutiva y cuáles son sus tratamientos más frecuentes.

Diferencias entre sordera prelocutiva y postlocutiva

Existen varios criterios para clasificar la hipoacusia. A continuación, nos centraremos en el momento en el que aparece la sordera respecto a la adquisición del lenguaje.

La sordera prelocutiva es aquella hipoacusia que se presenta antes de que el niño aprenda a hablar y que normalmente está vinculada a pérdidas severo-profundas de audición. Lógicamente este tipo de sordera se da en niños recién nacidos y hasta los tres años, ya que hasta esa edad no tienen desarrollado completamente el lenguaje.

Por el contrario, la sordera postlocutiva es aquella que aparece en cualquier momento posterior a la adquisición de las habilidades expresivas y el lenguaje, y por lo tanto, estas capacidades no tienen porqué verse afectadas una vez se manifiesta la hipoacusia.

Causas y tratamiento de la sordera prelocutiva

Según datos de la FIAPAS (Confederación Española de Familias de Personas Sordas) 5 de cada mil niños recién nacidos padece sordera en distinto grado y cada año alrededor de dos mil familias españolas se enfrenta a un caso de pérdida de audición en alguno de sus hijos.


Las causas de la sordera prelocutiva pueden ser de origen genético y/o congénito. Diferentes aflicciones de la madre durante el embarazo pueden generar una sordera prelocutiva al bebé, como infecciones o enfermedades como la rubeola materna. Asimismo, en el momento del parto, y hasta los veintiocho días de vida, pueden surgir complicaciones como la prematuridad, otitis o meningitis.

El entorno familiar es clave a la hora de detectar posibles señales que hagan pensar que el niño padece algún trastorno auditivo. Se recomienda acudir al especialista para que realice el diagnóstico y fije el tratamiento más adecuado.

Photo credit: FIAPAS

En los casos de sordera prelocutiva la solución más frecuente suele ser la colocación de un implante coclear: unilateral, bilateral o mixto (este incluiría un audífono y el implante).

El momento en el que se coloca el implante es crucial para el pronóstico de adaptación. Cuanto antes se ponga solución a la hipoacusia mejor será la adaptación del niño al lenguaje.  Si se implanta antes de los tres años, el niño podrá desarrollar el lenguaje de manera natural al poco tiempo con implicación familiar y ayuda profesional. Por el contrario, si el implante no se coloca hasta los 7 años, y a esa edad el niño todavía no adquirido el lenguaje, necesitará apoyo visual para desarrollarlo.

En cualquiera de los casos, la implicación de la familia es clave para el correcto desarrollo de las habilidades comunicativas de los pequeños, junto con el de los maestros y el necesario apoyo de un logopeda para asegurar su correcta adaptación una vez colocado el implante.

Causas de la sordera postlocutiva

Son muchas más las causas de la sordera postlocutiva. En la mayoría de los casos se produce por factores externos, como una infección, una enfermedad, un traumatismo o una presbiacusia.

En el caso de la sordera postlocutiva, la persona no experimentará una alteración en sus habilidades comunicativas. No obstante, puede que el paciente observe variaciones del tono o la modulación de su voz.

Photo credit: Asociación Nacional de Audioprotesistas

Se recomienda que la persona postlocutiva acuda a un audioprotesista o audiólogo protésico para que revise su audición y así, pueda facilitarle la solución que mejor se adapte a su diagnóstico auditivo.

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