La pérdida súbita de la audición, comúnmente conocida como sordera súbita, se produce como una pérdida rápida e inexplicable de la audición. Por lo general, afecta típicamente a un solo oído y si se retrasa el diagnóstico y su tratamiento, puede disminuir la eficacia del tratamiento.

Síntomas de la sordera súbita

En una sordera súbita los síntomas surgen de repente, sin un desencadenante aparente y afectan, casi siempre, solo a un oído.

Algunos de los que la padecen sufren una sensación de presión como si tuvieran un “algodón en el oído”. Aproximadamente, una de cada 5.000 personas en el mundo sufre sordera súbita cada año, generalmente, adultos de 40 a 59 años. Un 70% de los casos se acompañan de acúfenos y cerca de la mitad de los casos se asocian con vértigos. Además, los que sufren sordera súbita perciben tonos y ruidos de forma distorsionada o escuchan de forma diferente por uno u otro oído.

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Las causas más comunes de la pérdida súbita

El origen de la sordera súbita es difícil de identificar. Sólo en un 15% de las personas diagnosticadas se puede detectar una causa. Los motivos más comunes, descritos por el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación, (National Institute on Deafness and Other Communication Disorders – NIDCD) son:

  • Enfermedades infecciosas
  • Traumatismo craneoencefálico, como una fractura del hueso del cráneo o, en ocasiones, una conmoción cerebral grave
  • Enfermedades autoinmunitarias, por ejemplo, el síndrome de Cogan
  • Medicamentos ototóxicos, que son aquellos que dañan las células sensoriales del oído interno
  • Problemas de circulación de la sangre
  • Un tumor en el nervio que conecta el oído al cerebro
  • Enfermedades y trastornos neurológicos como la Esclerosis Múltiple
  • Trastornos del oído interno como la enfermedad de Ménière

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¿Cómo se diagnostica y se trata la sordera súbita?

En primer lugar, el médico especialista pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico, y a continuación, realiza una exploración física que pueda sugerir la posible causa de la sordera súbita. Además, observa si la pérdida de audición afecta a uno o a ambos oídos.

Para diagnosticar la sordera súbita, el médico usa una prueba de audición llamada audiometría de tonos puros. Esta prueba consiste en identificar si la pérdida de audición se debe a una obstrucción en el oído, o a un déficit neurosensorial, es decir, que el oído no procesa el sonido que recibe.

La prueba con diapasón (acumetría) o la audiometría verbal ayudan al otorrinolaringólogo a determinar la envergadura de la pérdida auditiva y qué grado de audición se ha perdido.

Si el médico diagnostica sordera súbita, probablemente pedirá otras pruebas para tratar de determinar la causa, que pueden incluir análisis de sangre, tomografías y pruebas de equilibrio.

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Tratamiento de la sordera súbita

Los corticosteroides o corticoides son el tratamiento más común para la sordera súbita cuando su causa es desconocida. Su función es reducir la inflamación, y se usan para tratar diversos trastornos. Los corticosteroides, solían recetarse en pastillas, pero en los últimos años se opta por inyectarlos directamente detrás de la membrana del tímpano en el oído medio, lo que se conoce como terapia intratimpánica con corticoesteroides. Si se detecta una infección, el médico posiblemente recetará tratamientos adicionales como los antibióticos.

Otro tratamiento es la denominada H.E.L.P (precipitación extracorpórea de LDL inducida por heparina) que consiste en un procedimiento de limpieza de la sangre, que filtra componentes que dificultan el flujo sanguíneo en los vasos del oído interno y favorecen la circulación.

Ahora que ya conoces los síntomas, las causas y los tratamientos de la sordera súbita, te recomendamos que visites al médico especialista si crees que puedes tener este tipo de enfermedad.